¿Por qué existe en la actualidad más revelaciones que en tiempos antiguos?

Una respuesta personal de Gerald.

Uno de los papeles principales de los profetas y apóstoles es recibir revelación para la gente de su época. Noé fue advertido del diluvio. Moisés dio la ley de Dios. Isaías fue llamado para ordenar a las naciones a arrepentirse. Ezequiel explicó al pueblo de Israel que Jehová aún era su Dios, incluso en el exilio de Babilonia. Cada profeta tiende a tener una dispensación especial de responsabilidades específicas al dirigir y guiaral pueblo de su época y lugar.

Hoy en día sigue siendo igual. José Smith tuvo la necesidad de restaurar muchas verdades valiosas que se encontraban perdidas por lo que recibió muchas revelaciones. Brigham Young tuvo que dirigir a los Santos hacia el oeste y vencer los obstáculos en los desiertos del oeste. Hoy en día, Thomas S. Monson recibe inspiración para dirigir una iglesia internacional.

Hoy en día recibimos muchas revelaciones por diferentes razones. Como se mencionó anteriormente, la revelación es necesaria para restaurar muchas de las verdades claras y preciosas que se han perdido (2 Nefi 27). Vivimos en una sociedad global diversa y compleja a diferencia de los antiguos judíos. Con la expansión de la verdad, el sacerdocio y el servicio nació la necesidad de la inspiración para preparar al mundo para la Segunda Venida de Jesús. (Doctrinas y Convenios 1:13-23).

Nosotros también vivimos en una época donde las personas luchan por encontrar las respuestas a sus dudas. Las personas buscan dar respuestas a temas importantes de la vida cono las drogas, la violencia, el sexo, los mensajes de texto, los videojuegos y el FaceBook. Aunque algunas repuestas se pueden encontrar en la Biblia, varios grupos cristianos no están de acuerdo con estas respuestas. Con razón Pablo dijo que los apóstoles y profetas eran necesarios hasta que todos lleguemos a la “unidad de la fe” para que ya no seamos “niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina”. (Efesios 4:11-14). Con profetas y apóstoles vivientes, hoy en día Dios puede revelar Su voluntad. Durante la década de 1950, el presidente David O. Mckay enseñó sobre la Noche de Hogar familiar, anticipando el colapso de la familia en la actualidad y brindando un programa inspirado para fortalecer a las familias. En 1998, el presidente Gordon B. Hinckley advirtió a todos que se libren de deudas y cancelen el pago de sus casas, comparando nuestra época con el sueño del faraón de siete años de plenitud para que luego llegue la hambruna. Aquellos que prestaron atención a su consejo evitaron el fuerte impacto que causó el colapso de viviendas en el año 2008. Otro punto clave de diferencia en el número de revelaciones entre los profetas antiguos y modernos está relacionado con el tiempo, las costumbres y la tecnología.

En el antiguo Cercano Oriente, la mayoría de las enseñanzas y sermones tradicionalmente no eran escritos, éstos eran transmitidos oralmente. Los evangelios, por ejemplo, no se escribieron hasta décadas después de la muerte de Jesús. Se utilizaron  las historias orales que habían sido transmitidas por generaciones. Ya que cada escritor de Evangelio tenía un propósito aparte al escribir su historia, encontramos algunas coincidencias, pero también muchísimas diferencias. No todas las tradiciones orales fueron escritas, por lo que muchas se han perdido. En segundo lugar, muchas enseñanzas e historias fueron escritas, pero no se incluyeron en la Biblia. Entre los Rollos del Mar Muerto se encuentran cientos de textos religiosos del Antiguo Testamento que no se encuentran en la Biblia, aun cuando se consideraban inspirados por una antigua secta judía. Ahí se encontraron fragmentos del Libro de Enoc.  Aunque la Biblia no contiene el Libro de Enoc, el Nuevo Testamento lo cita 39 veces (vea Judas 1:14). Existen cientos de textos antiguos que los antiguos judíos o cristianos  consideraban inspirados que no se encuentran en la Biblia.

La última razón  para que más revelación sea accesible en los últimos días tiene que ver con la tecnología y la amplia difusión de la educación. Cuando José Smith habló, muchas personas escribirían lo que escucharon. Antiguamente, no todo aquel que podía leer también podía escribir. Cuando los apóstoles hablaban, no siempre había alguien que fuera capaz de escribirlo.

Y si se escribió, el hacer copias era una tarea lenta, difícil y costosa. Hoy en día la tecnología hace más fácil (y a veces inmediato) el acceso a las escrituras, a los discursos de la Conferencia Generales, etc. Para nosotros los mormones, difundir en la tierra los conocimientos sobre Dios es otra bendición para ayudar a preparar el mundo para la Segunda Venida de Cristo.

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