¿Es el octavo artículo de fe una forma de excusarse?

Respuesta personal de Jarron

Desafío: El octavo Artículo de Fe de los mormones dice que ellos “creen que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente”. Esta es una excusa. Quiere decir que cuando ellos no estén de acuerdo con algún escrito de la Biblia, solo podrían decir que ésta ha sido mal traducida.

Sí, sí creemos que la Biblia “es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente”. (Esto es lo que manifiesta el octavo Artículo de Fe) pero lo que nos preguntamos es lo siguiente: ¿quién no cree que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente? Ciertamente, cualquier persona que sea un verdadero cristiano debería decir lo mismo. Por ejemplo, imagínese que pasaría si cuando esté leyendo una traducción del libro de Juan 3:16 y en lugar de la lectura correcta, digamos: “para que todo aquel que Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”; digamos que la traducción que estuvo leyendo dijera: “para que todo aquel que cree en él, pueda perecer de todas maneras y no tener vida eterna”. Si usted lee esto, estaría sorprendido.  Usted no creería en esa traducción y nosotros tampoco. Esperamos que nunca persona alguna llegara a cometer semejante error, pero entiende el punto: aun así el error fuese grande o pequeño, si lo que está escrito no trasmite correctamente la intención original de los profetas y apóstoles, esto no es Escritura – no es la palabra de Dios. Esto es lo que nosotros queremos decir cuando cada cristiano dice que él o ella creen “que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente”.

Dr. Robert J. Matthews, un erudito religioso, dijo respecto a la frase “hasta donde esté traducida correctamente”:

Aquí la palabra traducida parece ser usada en un sentido amplio para que signifique transmitida, lo cual podría incluir no solo la traducción de las lenguas  sino también las copias, las ediciones, las eliminaciones y las añadiduras a los documentos.  La Biblia ha pasado por cambios mucho más serios que la mera traducción de una lengua a otra. (A Bible! A Bible! Bookcraft, 1990, 72).

Este principio de traducir o transmitir correctamente se aplica a algo más que solo la Biblia.  Suponga,  para representar un caso, que usted estuvo leyendo una página web de matemática elemental y en vez de leer 2 + 2= 4, hubo un error que de alguna forma hizo aparecer 2 + 2 = 5. Tal vez el autor trató de digitar muy rápido y accidentalmente movió ligeramente su dedo hacia la derecha. O de repente hubo un error en el código de programación. O tal vez alguien a propósito cambio el número para hacer una broma. Considerando cualquiera de estas situaciones, ya sea que estemos hablando sobre las Sagradas Escrituras  o religión o lo que sea, considerar que algo sea verdadero solo cuando se transmita o traduzca correctamente no es una forma de hallar una excusa. Simplemente se trata de ser precavidos.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Que irónico seria si pasara que cada traducción que utilizáramos “para la corrección” estuviese incorrecta. Si la biblia no está traducida correctamente, entonces esta no es la palabra de Dios ni puede serla. Una traducción solo puede estar completamente correcta si se traduce bajo el mismo espíritu con el cual fue originalmente escrita – en el caso de las escrituras, ese espíritu es el Espíritu de Dios.

Existieron muchos estudios sobre la Biblia que no hemos podido reproducir completamente aquí. Pero basta decir que no tenemos los manuscritos originales de la Biblia. Todos los manuscritos que tenemos son “copias de copias” (Mateo 72). Los diferentes manuscritos que tenemos del Antiguo Testamento, por ejemplo, todos difieren en varios lugares: los manuscritos hebreos, la versión griega (conocida como Septuaginta) y el pentateuco samaritano no siempre coinciden el uno con el otro. (Diccionario Bíblico, “Biblia”).

Entonces ¿como uno puede saber que traducción es correcta y cual no?, ¿Como una persona puede saber si lo que está leyendo en ese momento es cierto o no y si es lo que realmente los sacerdotes y profetas antiguos querían plasmaron en sus escritos?

A esto se debe que hoy en día debamos tener profetas y apóstoles en la tierra. Los necesitamos no solo para que nos ayuden a recibir interpretaciones verdaderas de las escrituras, estemos seguros de recibir traducciones correctas y nos enseñen la verdad, sino también para que continuamente nos encaminen y guíen con la ayuda específica que necesitamos en nuestros días. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8), y si Él ayudó, entregó su vida y enseñó a Sus hijos a causa de Su inmenso amor hacia ellos por medio de profetas y apóstoles en tiempos antiguos, entonces también debe llamar a profetas y apóstoles en estos últimos días, los días próximos a su Segunda Venida, con todas las guerras, rumores de guerra, enfermedades, hambrunas y pestes que la preceden. Hoy más que nunca necesitamos profetas y apóstoles vivientes.

Los mormones leen la Biblia constantemente. Ellos emplean dos de cada cuatro años estudiándola en la Escuela Dominical. Los mensajes de salvación que se encuentran en ese libro son gloriosos y hermosos. El Evangelio de Jesucristo, tal y como se encuentra en la Biblia, inspira a los hombres y a las mujeres a ser mejores personas, a amar, a perdonar, y a servirse el uno al otro. Muchas veces cuando necesitamos ayuda en una prueba o saber cómo superar algunas dificultades, nosotros recurrimos a la Biblia y de sus páginas obtenemos sabiduría, coraje y fuerza.

Pero así como “Por boca de dos o de tres testigo se decidirá cada palabra” (2 Corintios 13:1, énfasis agregado), la Biblia no es el único testigo de Jesucristo ni es el único registro que contiene los tratos entre Dios y Sus hijos amados.

En algún lugar de Centro América, 600 años antes de Cristo, un hombre llamado Nefi tenía el don de la profecía. El escribió acerca de la Biblia:

“El libro que ves es una historia de los judíos, el cual contiene los convenios que el Señor ha hecho con la casa de Israel; y también contiene muchas de las profecías de los santos profetas” (1 Nefi 13:23)

Luego él dice algo que me pareció maravilloso. El dijo que este registro, la Biblia, “de gran valor para los gentiles” (1 Nefi 13:23). Ciertamente, la Biblia posee un gran valor y ha permitido que muchos hombres y mujeres se acerquen a Cristo. Ha permitido que los mormones se acerquen personalmente más a Cristo.

Pero, el antiguo profeta americano, Nefi, también escribió, hablando de la Biblia (recuerden que los profetas del Antiguo Testamento así como los primeros apóstoles y profetas del Nuevo Testamento fueron judíos):

“…cuando salió de la boca del judío, contenía la  plenitud del evangelio del Señor, de quien dan testimonio los doce apóstoles…Y después que proceden por la mano de los doce apóstoles del Cordero, de los judíos a los gentiles, tú ves la formación de una iglesia grande y abominable, que es la más abominable de todas las demás iglesias, pues, he aquí, ha despojado el evangelio del Cordero de muchas partes que son claras y sumamente preciosas, y también ha quitado muchos de los convenios del Señor. (1 Nefi 13:24, 26)

Esta es una razón por la cual, como habíamos dicho anteriormente, muchos de los manuscritos que tenemos del Antiguo y Nuevo Testamento difieren el uno del otro.

Nefi escribió sobre el evangelio de Jesucristo en egipcio reformado sobre planchas de oro. El pasó las planchas de oro sus hijos y las planchas permanecieron en las manos de sus descendientes por largas generaciones. Con el tiempo, los descendientes de Nefi migraron al norte y las planchas fueron enterradas en una montaña que actualmente está en el estado de Nueva York. Las planchas fueron descubiertas por un hombre llamado José Smith y traducidas por el poder de Dios. La traducción fue y se llama El Libro del Mormón: Otro testamento de Jesucristo. José lo llamó un libro correcto, no solo porque confirma el testimonio de Jesucristo que encontramos en la Biblia o porque enseña el evangelio de Cristo de una manera sencilla, sino porque sólo se tradujo una vez, y fue gracias al poder de Dios. Cualquier corrección se debió a la versificación y puntuación.

Además, los eruditos Mormones son activos con los eruditos de diferentes creencias en la búsqueda de la escritura bíblica correcta. Usted puede apreciar esta evidencia en la sección“50 Respuestas a 50 Preguntas”, donde el sitio Contending Ministries citó de manera incorrecta ciertos pasajes bíblicos. Hemos provisto las traducciones correctas con nuestras respuestas. Estas traducciones correctas se han determinado a través de la investigación y no citando otras escrituras de los mormones. En vez de forzar a la Biblia para que concuerde con nuestras otras escrituras, buscamos significados correctos mediante la educación  y por medio del poder de Dios a través de Sus profetas.

Aquí tenemos un ejemplo. Algunas sectas cristianas enseñan que nosotros somos salvados por la gracia sin importar lo que hagamos, que  nuestras obras “no tienen importancia”. Sostener esa creencia es descartar secciones inmensas de la Biblia que hablan acerca de las obras, mandamientos y la esperanza del Señor de la obediencia y del sacrificio, incluyendo todo Santiago. Por otro lado, los mormones no creen que podamos ganar nuestro camino al cielo por nuestras obras, pero esa obediencia a los mandamientos, sacrificio y buenas obras son signos de los seguidores de Cristo. Nosotros Creemos en Santiago, que el Señor espera que estemos ansiosamente comprometidos en una causa justa y que progresemos hacia la perfección, la cual podemos alcanzar en la eternidad por medio de la gracia de Dios. Los  mormones  aceptan cada ápice de la Biblia (incluyendo la referencia de Pablo respecto al bautismo por los muertos, y la referencia de los apóstoles de un sacerdocio vigente) y nosotros buscamos comprender a fondo cada línea.

Nosotros damos testimonio de que Dios ha llamado a profetas y apóstoles en nuestros días para enseñarnos y guiarnos. Ellos continuamente nos hacen recordar que Dios no se ha olvidado de Su pueblo. Dios sabe que la vida no es fácil porque Él vivió una vida dolorosa y triste. Damos testimonio de Su divinidad. Nosotros sabemos que Jesús es el Cristo, el Hijo Eterno de Dios. Nosotros sabemos que la biblia es la palabra de Dios. Ciertamente, estamos agradecidos por el registros que “salió de la boca del judío” y el testimonio que dicho registro da del Salvador. Nosotros estamos también agradecidos por El Libro del Mormón: Otro Testamento de Jesucristo. Éste ayuda a explicar lo que Juan escribió cuando cito a su Señor, “También tengo otras ovejas que no son de este redil. A ellas también me es necesario traer, y oirán mi voz. Así habrá un solo rebaño y un solo pastor”. (Juan 10:16).

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