¿Por qué los mormones piensan que se pueden volver dioses?
Respuesta personal de Jarron
A veces puede ser útil responder una pregunta con otra pregunta. En el caso de la pregunta anterior, nos inclinamos a preguntar: “¿No lo creen todos los cristianos?” Lo que debemos hacer en este artículo no es demostrar por qué los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cree que los hombres pueden convertirse en dioses, sino por qué la doctrina está al menos muy cerca del centro de toda la teología cristiana.
Empecemos por el comienzo. ¿En qué creen los cristianos? “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Esta escritura es a menudo correctamente citada, y puesto que es citado tan a menudo, podemos decir sin dudarlo que es una doctrina básica del cristianismo. Jesús salva. Él es el Hijo de Dios. Su nombre significa en realidad Salvador. Es el estado de salvación ─ese futuro estado glorioso que será heredado por los justos después de la muerte, después del fin del mundo, y después del juicio final─ que necesitamos describir. Este es el estado de salvación “que Dios ha preparado para aquellos que le aman,” incluso como está escrito: “cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre” (1 Corintios 2:9).
Debido a la incomprensible grandeza de este estado de salvación, no podemos ni siquiera empezar a entender lo que realmente significa. ¿Por qué deberíamos ser capaces de hablar de ello? Bueno, no entendemos a Dios, sin embargo, hablamos de Él todo el tiempo. Leemos acerca de Él, aprendemos acerca de Él en la Escuela Dominical y de nuestro estudio de las Escrituras, incluso oramos a Él. Estas cosas nos acercan a Él; sin embargo, todavía no lo comprendemos realmente. Sus pensamientos son más elevados que nuestros pensamientos (ver Isaías 55:9). Sin embargo, es cuando hablamos y pensamos sobre las cosas que no entendemos, que finalmente lleguemos a comprenderlas.
Una de las maneras en que podemos empezar a pensar en este estado de salvación es hablar de cómo podemos llegar allí. El primer paso para recibir la salvación es creer en Jesucristo. Jeffrey R. Holland, un estudioso del Evangelio, ha dicho: “Sólo creyendo, teniendo sólo una molécula de fe… ese simple paso, cuando se enfoca en el Señor Jesucristo, ha sido y será siempre el primer principio de Su evangelio eterno, el primer paso para salir de la desesperación” (Broken Things to Mend, 5). Cuando creemos en Cristo, algo nos pasa. Juan escribió: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios” (1 Juan 5:1).
Todos los hombres y mujeres deben ser cambiados de un estado carnal a un estado de rectitud. Todos tienen que nacer de nuevo para recibir la salvación. Pero cuando una persona nace de nuevo, él o ella empiezan a convertirse en algo un poco diferente, y tienen el poder de llegar finalmente a convertirse en algo muy diferente, a través de Cristo. Juan el Amado describe el estado futuro de aquellos que aceptan a Jesús: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de llegar a ser hijos de Dios” (John 1:12).
En otras palabras, como C.S. Lewis, escritor y erudito cristiano, dijo: “El Hijo de Dios se hizo hombre para que los hombres se vuelvan hijos de Dios” (Mere Christianity, 178). Pablo escribió a los Romanos: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos con Cristo” (Romanos 8:16-17).
¿Qué significa ser un heredero de Dios? ¿Un coheredero con Cristo? ¿Qué quiso decir Jesús cuando dijo que conocer a Dios es la “vida eterna” (Juan 17:3), y es posible conocer-realmente-un ser superior a ti (y por lo tanto recibir la vida eterna) a menos que seas hecho por lo menos en alguna manera como aquél ser? Si vamos a heredar todo lo que Dios tiene, entonces ¿qué vamos a heredar? ¿Sus tierras y riquezas? ¿Su propiedad y posición? ¿Qué ha heredado Jesucristo de Dios el Padre? Si vamos a ser coherederos con Cristo, entonces vamos a heredar todo lo que Dios el Padre le ha dado: la gracia y la verdad, la luz y la gloria, la comprensión, la inmortalidad, la compasión, la paciencia perfecta, el conocimiento… la lista es larga y maravillosa.
C.S. Lewis también escribió:
“El mandamiento ‘Sed perfectos’ no es gas idealista. Tampoco es un mandamiento para hacer lo imposible. [Dios] va hacer de nosotros criaturas que pueden obedecer ese mandamiento. Él dijo (en la Biblia) que éramos ‘dioses’ y Él va a sostener Sus palabras. Si lo dejamos -porque podemos impedírselo, si elegimos-Él hará que el más débil y sucio de nosotros sea un dios o una diosa, una deslumbrante, radiante, criatura inmortal, impulsando todo con tal energía y gozo y sabiduría y amor como no podemos imaginar, un espejo inoxidable brillante que refleja a Dios perfectamente (aunque, por supuesto, en menor escala) Su propio ilimitado, deleitable y bondadoso poder. Este proceso será largo y en partes muy doloroso, pero es por lo cual estamos aquí. Nada menos. Quiso decir lo que Él dijo” (Mere Christianity 205-206).
Por favor tenga en cuenta la distinción que hace C.S. Lewis entre Dios (en singular y con D mayúscula) y los dioses (en plural, con d minúscula). El apóstol Pablo hace la misma distinción. Él escribió que “como hay muchos dioses y muchos señores”, pero “para nosotros hay… un solo Dios, el Padre” (1 Corintios 8:5-6). Esta distinción necesaria entre Dios y los dioses resuelve otras dudas sobre el politeísmo y convertirse igual a Dios (Cf. Isaías 43:10; 44:6, 8). Nunca podremos ser iguales a Dios: él es “el Dios de los dioses” (Josué 22:22).
Sin embargo, ¿no disminuye esto Dios? Esa es una preocupación legítima. En nuestro auténtico amor a Dios, queremos asegurarnos de que Él no disminuye en modo alguno. Hacer eso sería terriblemente sacrílego. Pero, ¿es disminuir el confesar respetuosamente lo que Dios ha dicho a través de sus siervos? ¿Qué podría ser más noble que decir que Él, Dios, tiene poder para convertir a las criaturas pecaminosas en criaturas sin pecado-perfectas y sin manchas? ¿Qué podría ser más reverencial que afirmar que Dios, el más grande de todos, tiene tanto amor y tanta fuerza que Él desea convertir a cada uno de Sus hijos en algo más parecido a Él? Eso no disminuye a Dios, sino sólo lo exalta. Esta es la última manifestación de la caridad-el amor puro de Cristo. Esta es la última manifestación de la omnipotencia.
Por el contrario, negar que los hombres y las mujeres puedan convertirse en “dioses” en por lo menos alguna manera sería reducir el poder de Dios, su autoridad, y el amor que Él tiene para los habitantes de la tierra. De hecho, cualquiera que trate de luchar contra la verdadera doctrina-dondequiera que se pueden encontrar-niega el Antiguo y Nuevo Testamento. “Porque ninguna cosa es imposible para Dios” (Lucas 1:37).
Por ello, Cristo murió por nosotros: para hacernos limpios y sin manchas, para hacernos perfectos, y hacernos como Dios, al menos en alguna manera. El proceso por supuesto no se completará hasta mucho tiempo después de morir, pero esto para lo que estamos aquí. Esto es el cristianismo.
Juan el amado también escribió,
“Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él aparezca, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2)
Damos testimonio de Jesús como el Salvador de la humanidad. Sabemos que Él murió por cada persona que ha vivido, vive, y vivirá en la tierra. Él puede y va a hacer mucho más de nosotros de lo que podemos hacer por nosotros mismos. Sabemos que si nos allegamos a Él, podemos ser limpiados de nuestros pecados y recibir el mayor de todos los dones de Dios, incluso aquel “que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para aquellos que le aman. (1 Corintios 2:9). Oramos para que todos puedan ser “partícipes de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4) a través de Jesucristo y Su infinito, eterno, y expiatorio sacrificio. Damos testimonio de que ser “coherederos con Cristo” significa heredar sus atributos, y compartir su conocimiento.
Los padres de la iglesia antigua entendieron y enseñaron la doctrina de la “teosis”. Para leer más acerca de la teosis, la posibilidad de llegar a ser como Dios, pulse aquí.