¿Es Lucifer el hermano de Jesús?

Jesus-Christ-Satan-mormonNo existe duda alguna de que, saliendo de la nada, esta idea suena atroz. Si alguien en la calle se te acerca y te pregunta: “Oye, ¿sabías que Jesús y Satanás son hermanos?” te marcharías de inmediato. Para entender de dónde proviene esta idea, tendrías que entender el Plan de Salvación de Dios.

Primero, veamos lo que las escrituras tienen que decir sobre Lucifer. Isaías dijo:

“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones”.

“Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;”

“sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo”.

“Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo” (Isaías 14:12-15).

En el capítulo 12 de Apocalipsis, Juan dijo:

“Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles;”

“pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo”.

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”.

En Doctrina y Convenios dice:

“Y esto también vimos, de lo cual damos testimonio, que un ángel de Dios que tenía autoridad delante de Dios, el cual se rebeló en contra del Hijo Unigénito, a quien el Padre amaba y el cual estaba en el seno del Padre, fue arrojado de la presencia de Dios y del Hijo,”

“y fue llamado Perdición, porque los cielos lloraron por él; y era Lucifer, un hijo de la mañana”.

“Y vimos; y he aquí, ¡ha caído, un hijo de la mañana ha caído!”

“Y mientras nos hallábamos aún en el Espíritu, el Señor nos mandó que escribiésemos la visión; porque vimos a Satanás, la serpiente antigua, sí, el diablo, que se rebeló contra Dios y procuró usurpar el reino de nuestro Dios y su Cristo;”

“por tanto, les hace la guerra a los santos de Dios, y los rodea por todos lados” (Doctrina y Convenios 76:25-29).

En la Perla de Gran Precio dice:

“Y yo, Dios el Señor, le hablé a Moisés, diciendo: Ese Satanás, a quien tú has mandado en el nombre de mi Unigénito, es el mismo que existió desde el principio; y vino ante mí, diciendo: Heme aquí, envíame a mí. Seré tu hijo y redimiré a todo el género humano, de modo que no se perderá ni una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra”.

“Pero, he aquí, mi Hijo Amado, que fue mi Amado y mi Escogido desde el principio, me dijo: Padre, hágase tu voluntad, y sea tuya la gloria para siempre”.

“Pues, por motivo de que Satanás se rebeló contra mí, y pretendió destruir el albedrío del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado, y que también le diera mi propio poder, hice que fuese echado abajo por el poder de mi Unigénito;”

“y llegó a ser Satanás, sí, el diablo, el padre de todas las mentiras, para engañar y cegar a los hombres y llevarlos cautivos según la voluntad de él, sí, a cuantos no quieran escuchar mi voz” (Libro de Moisés 4:1-4).

Lo que salta a primera vista en estas escrituras es que hubo una batalla en el cielo en la cual Cristo y Satanás (Lucifer) lucharon uno contra el otro, y que cada uno tenía seguidores. Satanás fue vencido y expulsado junto con sus “ángeles” o seguidores. ¿Dónde estaban todos estos seguidores y quiénes eran? La respuesta es que nosotros lo éramos. Cristo y Satanás y sus seguidores combatieron en un cielo que existió antes de esta tierra y existencia mortal. Todos nosotros vivimos en este reino espiritual y celestial antes de que naciéramos con cuerpos físicos en la tierra. El Padre engendró a Cristo, tal como nos engendró a todos nosotros, incluido Lucifer, quien era un Hijo de la mañana.

El título “Hijo de la mañana” podría significar que Lucifer era uno de los primeros espíritus que nació o era resplandeciente, o ambas cosas. El nombre Lucifer significa “portador de luz” o “el que brilla”. Debido a que Cristo y Lucifer nacieron del Padre, son hermanos en un sentido espiritual, como todos nosotros somos hermanos y hermanas en ese sentido, todos nosotros somos los hijos e hijas de Dios. En la batalla en el cielo, cada uno de los hijos de espíritu del Padre Celestial tomó una posición. Dado que Lucifer y sus seguidores fueron expulsados, su progreso se detuvo. Ellos siempre permanecerán como espíritus, sin la oportunidad de obtener cuerpos mortales o cuerpos inmortales resucitados en la vida después de la muerte. El resto de nosotros se puso de lado de Cristo en la batalla en el cielo.

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