¿Por qué los mormones tienen más Escrituras además de la Biblia?

BibleEn Apocalipsis 22: 18, 19 dice: “Porque yo testifico a todo el que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la ciudad santa y de las cosas que están escritas en este libro. (Edición SUD de la Versión de Reina-Valera)

A menudo, los amigos de otras creencias utilizan esta escritura para refutar al Mormonismo, debido a que la Iglesia ha canonizado otros libros de Escritura, llamados el Libro de Mormón, la Perla de Gran Precio, y la Doctrina y Convenios.

Aquellas personas que realizan esta acusación no están al tanto de la historia de la Biblia.

  1. El libro de Apocalipsis fue escrito antes que los otros libros bíblicos, y antes de que la Biblia fuese agrupada en una colección de textos. Por lo tanto, este versículo solo se puede aplicar al Libro de Apocalipsis, y no a toda la Biblia (algunos de los cuales no fueron escritos e incluso ninguno de ellos estaba agrupado en  “la Biblia”) [1]   El versículo dice: “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía…  (refiriéndose específicamente al Libro de Apocalipsis). La Iglesia Mormona utiliza la Traducción del Rey Santiago de la Biblia en inglés y no ha hecho ningún cambio al texto y de Reina-Valera en español.
  2. El Nuevo Testamento se compone primero, de los cuatro evangelios y segundo, de las epístolas de los apóstoles. Ya que el libro de Apocalipsis no es un evangelio ni una epístola, se le colocó al final del canon en su propia categoría. Por lo tanto, Juan no pudo haber tenido la intención de que las últimas pocas oraciones de Apocalipsis se aplicaran a toda la Biblia, ya que no estaba escribiendo un ‘capítulo final’ para el Nuevo Testamento y además la Biblia fue completada y canonizada algunos siglos después.
  3. Asimismo, otras escrituras (como Deuteronomio 4:2, Deuteronomio 12:32, y Proverbios 30:6) prohíben las añadiduras; si los argumentos de los críticos fueran consistentes en sí mismos, entonces ellos hubieran tenido que desechar todo en el Nuevo Testamento y gran parte del Antiguo, ya que estos versículos anteceden a “otra escritura” agregada por Dios a través de los últimos profetas.
  4. Aún si el pasaje en Apocalipsis significara que ningún hombre podría agregar cosas a la Escritura, éste no prohíbe que Dios, a través de un profeta, pueda agregar a la Palabra de Dios. Si esto no fuera posible, entonces la Biblia no podría haber existido. [2]

El notable erudito Bíblico, Bart Ehrman, escribió:

“El muy real peligro de que los textos [del Nuevo Testamento] pudieran ser modificados a voluntad, por los escribanos que no aprobaban su redacción, es evidente en otras maneras también. Siempre necesitamos recordar que los copistas de las primeras escrituras cristianas estaban reproduciendo sus textos en un mundo donde no sólo no había imprentas o editoriales, sino que tampoco cosas como la ley de derechos de autor. ¿Cómo podían los autores garantizar que sus textos no fueron modificados una vez que se ponían en circulación? La respuesta es que no podían. Eso explica por qué algunas veces los autores echaban maldiciones a cualquier copista que modificaba sus textos sin autorización. Este tipo de imprecación ya la encontramos en una de las primeras escrituras cristianas que se convirtieron en el nuevo Testamento, el Libro de Apocalipsis, cuyo autor, cerca al final de su texto, pronuncia una seria advertencia [véase Apocalipsis 22:18-19].

“Ésta no es una amenaza que el lector tiene que aceptar o creer todo lo escrito en este libro profético, así como es interpretado algunas veces; más bien, es una típica amenaza para los copistas del libro, haciéndoles presente que ellos no tienen por qué agregar o quitar ninguna de sus palabras. Se pueden encontrar similares imprecaciones dispersas en varias de las primeras escrituras cristianas” Bart D. Ehrman, Misquoting Jesus: The Story Behind Who Changed the Bible and Why (HarperSanFrancisco, [2005]2007), 54–55).

En el Libro de Mormón dice:

“Y porque mis palabras resonarán— muchos de los gentiles dirán: ¡Una Biblia! ¡Una Biblia! ¡Tenemos una Biblia, y no puede haber más Biblia! ¿No sabéis que hay más de una nación? ¿No sabéis que yo, el Señor vuestro Dios, he creado a todos los hombres, y que me acuerdo de los que viven en las islas del mar; y que gobierno arriba en los cielos y abajo en la tierra; y manifiesto mi palabra a los hijos de los hombres, sí, sobre todas las naciones de la tierra?”

“¿Por qué murmuráis por tener que recibir más de mi palabra? ¿No sabéis que el testimonio de dos naciones os es un testigo de que yo soy Dios, que me acuerdo tanto de una nación como de otra? Por tanto, hablo las mismas palabras, así a una como a otra nación. Y cuando las dos naciones se junten, el testimonio de las dos se juntará también”.

“Y hago esto para mostrar a muchos que soy el mismo ayer, hoy y para siempre; y que declaro mis palabras según mi voluntad. Y no supongáis que porque hablé una palabra, no puedo hablar otra; porque aún no está terminada mi obra; ni se acabará hasta el fin del hombre; ni desde entonces para siempre jamás”.

“Así que no por tener una Biblia debéis suponer que contiene todas mis palabras; ni tampoco debéis suponer que no he hecho escribir otras más. Porque mando a todos los hombres, tanto en el este, como en el oeste, y en el norte, así como en el sur y en las islas del mar, que escriban las palabras que yo les hable; porque de los libros que se escriban juzgaré yo al mundo, cada cual según sus obras, conforme a lo que esté escrito.”

“Porque he aquí, hablaré a los judíos, y lo escribirán; y hablaré también a los nefitas, [personas del Libro de mormón] y éstos lo escribirán; y también hablaré a las otras tribus de la casa de Israel que he conducido lejos, y lo escribirán; y también hablaré a todas las naciones de la tierra, y ellas lo escribirán. Y acontecerá que los judíos tendrán las palabras de los nefitas, y los nefitas tendrán las palabras de los judíos; y los nefitas y los judíos tendrán las palabras de las tribus perdidas de Israel; y éstas poseerán las palabras de los nefitas y los judíos. Y sucederá que mi pueblo, que es de la casa de Israel, será reunido sobre las tierras de sus posesiones; y mi palabra se reunirá también en una. Y manifestaré a los que luchen contra mi palabra y contra mi pueblo, que es de la casa de Israel, que yo soy Dios, y que hice convenio con Abraham de que me acordaría de su posteridad para siempre.” (2 Nefi 29:3, 8-14)

La Iglesia Mormona no sólo tiene más escrituras que la Biblia, sino que la Iglesia también espera recibir más escrituras en el futuro. En el Libro de Mormón, se mencionan profetas bíblicos cuyos registros no tenemos. Además,  el Libro de Mormón indica que José (quien fue vendido en Egipto) tuvo muchas revelaciones, las cuales se han mantenido ocultas a la humanidad debido a nuestra indignidad. Juan el Bautista también realizó muchos escritos, los cuales aún no se nos han confiado. Asimismo, una parte del Libro de Mormón no fue revelada a José Smith hasta una fecha posterior cuando el hombre sea digno de recibirla. El Señor señala en los versículos antes mencionados que las Diez Tribus Perdidas tuvieron profetas que registraron escrituras, y que las traerán con ellos cuando regresen milagrosamente. Además, faltan aún muchas cosas por revelar a los profetas del Señor.

Cristo ha dicho:

“Dios os dará conocimiento por medio de su Santo Espíritu, sí, por el inefable don del Espíritu Santo, conocimiento que no se ha revelado desde el principio del mundo hasta ahora; el cual nuestros antepasados con ansiosa expectativa han aguardado a que se revelara en los postreros tiempos, hacia los cuales sus mentes fueron orientadas por los ángeles, como que se hallaba reservado para la plenitud de su gloria” (Doctrina y Convenios 121:26-27).

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